1. ¿Desde qué concepto de orientación se parte en cada caso práctico? ¿Qué características de la orientación identificáis en cada uno?
En este tercer caso práctico se parte del concepto de orientación como un proceso de asesoramiento, de ayuda, o simplemente de información dirigido a todos los miembros de la entidad educativa (alumnado, familias y profesorado) con el fin de proporcionar una atención a todo el que lo necesite.
Las características que identifico de la orientación son:
Es un proceso continuo, ya que se produce a lo largo de todo el ciclo vital y en diferentes etapas de la vida. En este caso, el Departamento de Orientación del centro educativo Torre-Monte acompaña a los miembros de dicha entidad desde Educación Infantil hasta Bachillerato o Grado Medio. Es decir, presta su ayuda a lo largo de una gran etapa del desarrollo vital.
Es integral, ya que tiene en cuenta todos los aspectos, facetas y dimensiones de las personas, lo que debe potenciarse de manera integrada. El orientador para llevar a cabo su trabajo no sólo puede tener en cuenta las necesidades de la persona que solicita su ayuda, sino que tendrá que tener en cuenta también sus características personales, académicas, sociales, etc., para llevar a cabo el proceso de la mejor forma posible. Pues conocer las dimensiones del sujeto es esencial.
Tiene un carácter individual, ya que el orientador interviene de manera directa e individual dada su falta de tiempo para planificar un tipo de actuación conjunta. Sin embargo, cuenta con la ayuda y la colaboración del centro pertinente y de las familias en los procesos de actuación a seguir con el alumnado.
Se dirige a todas las personas, y no sólo a aquellas que presentan algún tipo de dificultad o problema. Pues el orientador también lleva a cabo la labor de proporcionar, simplemente, información solicitada.
Es de carácter educativo y también social, pues se compromete con el cambio y la transformación de la realidad de los miembros de la entidad educativa a través del aprendizaje y la formación.
Es un proceso intencional y preventivo, pues el Departamento de Orientación se centra en el diagnóstico de necesidades específicas de apoyo educativo, con la intención de identificar cuanto antes posibles problemáticas y/o dificultades que puedan incidir en el aprendizaje del alumnado.
Es un proceso dinámico, pues el alumnado (orientado) son considerados como agentes activos de su proceso orientador.
2. ¿Qué objetivo(s) persigue la intervención orientadora en cada caso práctico?
A partir de la aportación de Rodríguez Moreno (1995), puedo especificar como objetivos de este caso práctico:
El objetivo fundamental que persigue la intervención orientadora en este tercer caso es: contribuir a la autorrealización del alumnado, identificando las posibles problemáticas y/o dificultades que puedan incidir en el aprendizaje del alumnado para conseguir la adaptación, el ajuste, el cambio y la transformación de estos. Para ello, el orientador no sólo se centra en los sujetos que presentan un diagnóstico previo, pues tiene también en cuenta al resto del alumnado. Todo orientador educativo tiene como fin diagnosticar a todo el alumnado de la entidad educativa que, durante la estancia en el centro, presente cualquier tipo de necesidad, aunque no muestre problemas o dificultades previas, es decir, de años anteriores. En definitiva, el orientador persigue personalizar al máximo el proceso de enseñanza-aprendizaje de aquellos alumnos diagnosticados y proporcionar una atención personal, directa e individual, a todas las personas que solicitan su consejo, asesoramiento o simple información.
Otro de los objetivos perseguidos en este caso es favorecer los compromisos familiares y del alumnado con respecto a la mejora del rendimiento escolar y la mejora de la convivencia (el control del ambiente).
3. ¿En qué principio(s) se basa la intervención orientadora en cada caso práctico?
La intervención orientadora en este tercer caso práctico se basa, principalmente, en el principio de prevención, pero además, recoge ciertas características de los otros dos principios clásicos de la orientación educativa y profesional.
Afirmo que se basa, principalmente, en el principio de prevención porque el orientador tiene como labor fundamental anticiparse a las dificultades y los problemas que puedan incidir en el aprendizaje del alumnado. Además, la intervención orientadora está dirigida a todas las personas que de forma directa o indirecta pertenecen a la entidad educativa: alumnos, familias y resto del profesorado. El objetivo de dicho principio es que las personas que reciben una intervención orientadora adquieran y desarrollen competencias que les permitan adaptarse y/o superar diferentes situaciones.
Otro de los principios reflejados en el texto es el principio de desarrollo, el alumnado del centro educativo Torre-Monte, al igual que el resto de personas, se encuentran en un continuo proceso de crecimiento y de cambios. Por ello, la orientación, desde este principio, pretende potenciar al máximo las potencialidades, habilidades y capacidades de cada uno de los miembros de la entidad (docentes y alumnos), crear entornos que estimulen los cambios para el desarrollo madurativo de los estudiantes y acompañarlos a lo largo de ese desarrollo.
El último principio reflejado en el caso es el de intervención social. Uno de los elementos fundamentales de la orientación educativa es el contexto del sujeto, ya que influye e incide poderosamente en el desarrollo de la persona. En este caso, el orientador de la entidad parte de entre muchos otros elementos, de este también. Pues se trata de actuar activamente sobre el entorno y de tener en cuenta la participación y/o colaboración del profesorado del centro y de las familias del alumnado. El objetivo del orientador desde dicho principio es eliminar los obstáculos (necesidades de los estudiantes) y desarrollar condiciones favorables (adaptaciones curriculares si fuese necesario) para conseguir un desarrollo académico de lo más activo y seguro.
Dichos principios pasaron a describirse a partir de los trabajos de Rodríguez (1993), Álvarez Rojo (1994), Velaz de Medrano (2002), Martínez Clares (2002), Grañeras y Parras (2009) y Álvarez y Bisquerra (2012).
4. ¿Qué función(es) de la orientación se pone en práctica en cada caso práctico?
La labor fundamental que lleva a cabo el Departamento de Orientación es el diagnóstico de necesidades específicas de apoyo educativo, con la intención de identificar cuanto antes posible problemáticas y/o dificultades que puedan incidir en el aprendizaje del alumnado (función diagnóstica). Una vez diagnosticado el sujeto y detectadas las necesidades trabajan en el diseño, planificación, implementación y evaluación del proceso de actuación a seguir con el alumno (función de planificación y diseño).
No sólo llevan a cabo diagnósticos e informes de evaluación psicopedagógicos, pues trabajan también de forma colaborativa con el resto del profesorado del centro educativo. Entre las funciones que realizan de forma colaborativa, podemos mencionar:
- Asesorar en actuaciones preventivas de problemas personales y emocionales que afectan directamente al proceso de aprendizaje del alumnado.
- Detectar y evaluar al alumnado vulnerable. Además de realizar la elaboración del “mapa de riesgo” del alumnado que requiere una intervención especial, tanto dentro del currículo ordinario, como a través de la coordinación de la evaluación psicopedagógica, así como, la intervención en problemas de comportamiento, facilitando instrumentos necesarios.
- Propiciar la participación de las familias en el centro a través de diferentes vías, con el fin de contribuir a la resolución de las dificultades que puedan presentar sus hijos en su proceso de aprendizaje.
Otra de las funciones de la orientación que se lleva a cabo en este caso es la función informativa. Pues el orientador también realiza orientaciones informativas. Entre ellas, destaca la solicitud, por parte del alumnado, de pistas para la planificación del estudio, el control del ambiente, el manejo de la información y la documentación o el diseño de un método de estudio.
5. ¿Desde qué área se plantea la intervención orientadora en cada caso práctico?
La intervención orientadora en este caso se plantea, fundamentalmente, desde dos grandes áreas seguidas por los trabajos de Álvarez y Bisquerra (1996, 2012), Martínez Clares (2002) y Velaz de Medrano (2002). Ambas relacionadas entre sí.
La orientación en el proceso de enseñanza-aprendizaje. La orientación desde dicha área se centra en la detección y el diagnóstico de dificultades o problemas de aprendizaje en el alumnado. El orientador, una vez detectado y diagnosticado el problema, procede de forma reactiva o remedial. La finalidad que persigue el profesional desde esta área es lograr cambios significativos, dotando a los usuarios de una serie de habilidades, estrategias, técnicas y recursos para una mayor participación en el proceso de formación.
De una forma más específica, el orientador trabaja con los estudiantes aspectos como las estrategias de aprendizaje (planificación, autoevaluación, formulación de cuestiones). La metacognición es otro de los aspectos a tener en cuenta en esta área, ya que es importante reconocer y controlar los propios procesos cognitivos. También lo es el estilo de aprendizaje del alumnado, pues cuánto mejor conozca el orientador la forma en la que aprende, mejor puede organizar su proceso de aprendizaje. Y, por último, la motivación, pues es esencial para el éxito escolar, ya que impulsa y dirige la conducta del alumnado.
Atención a la diversidad. El orientador centra su trabajo, desde esta área, en atender a las características de cada persona. Es decir, en lo que puede hacer, en sus capacidades, en sus limitaciones. Estas últimas son las que deben ser evaluadas y valoradas para tomarlas como punto de partida en el proceso de desarrollo de cada uno. La atención del orientador se centra en tres grandes preguntas: ¿qué?, ¿cómo? y ¿cuándo?. Los objetivos del orientador desde esta área se basan en propiciar la integración en el aula, centro y sociedad, actuar desde la prevención de dificultades y problemas de aprendizaje, promover la motivación hacia el aprendizaje y realizar evaluaciones psicopedagógicas con sus correspondientes seguimientos y evaluaciones. Para cumplir con dichos objetivos, los profesionales del Departamento de Orientación llevan a cabo la adaptación de la enseñanza de los sujetos que lo necesiten (medidas de apoyo ordinario y específicas).
6. ¿Desde qué contexto se plantea la intervención orientadora en cada caso?
La intervención orientadora, en este caso, se plantea desde un contexto educativo. Pues el caso se corresponde con la educación formal en todos sus niveles (Educación Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y dos Ciclos de Grado Medio de Formación Profesional).
La orientación se integra en el proceso educativo con la finalidad de provocar, en este caso, un cambio o transformación que se dirija a evitar el fracaso escolar, el absentismo, prevenir dificultades de aprendizaje, favorecer el desarrollo personal, educativo y profesional, facilitar el proceso de toma de decisiones y la construcción del proyecto profesional y de vida. La intervención orientadora debe dirigirse a todo el alumnado y no limitarse únicamente a aspectos terapéuticos del alumnado.
7. ¿Qué agentes y destinatarios de la orientación identificáis en cada caso?
Nos encontramos como agentes de la orientación, en este caso, al Departamento de Orientación del centro educativo Torre-Monte. Dicho departamento lo conforman un orientador, un especialista en Audición y Lenguaje (AL), un especialista en Pedagogía Terapéutica (PT) y un profesor de Formación y Orientación Laboral (FOL). También podemos identificar como agentes al resto del profesorado del centro y a las familias, ya que trabajan de forma colaborativa en el proceso de actuación.
Los destinatarios, en este caso, pueden ser el alumnado, los profesores o las familias de los estudiantes. Pues la intervención tiene en cuenta el entorno del alumno e irremediablemente (en la mayoría de los casos) la familia y los profesores que impartan clase al sujeto se verán involucrados en el proceso orientativo.
8. ¿Con qué rol(es) actúa el orientador en cada caso práctico?
En este caso, el orientador presenta múltiples roles, ya que su papel dentro del centro educativo Torre-monte es muy variado, pues cada intervención es única y ninguna es igual a otra. Los roles que lleva a cabo el profesional de la orientación, según el listado de roles más relevantes de distintos autores, entre ellos, Montané y Martínez (1994) Martínez Clares (2002), Boza et al. (2007) y Rodicio (2012), son:
Asesor. Dentro de este macro-rol se incluye los roles de asesor de profesores,
consejero, consultor, informador, asistente, director pedagógico y formador.
Agente de cambio. Dentro de este se incluyen los roles de dinamizador de estructuras
y líder (encaminar a los usuarios hacia determinadas posturas, posiciones, planteamientos o acciones). También se presenta al orientador del centro como "solucionador" de problemas, facilitador de novedades y de
materiales y recursos.
Comunicador. La intervención orientadora implica necesariamente la comunicación. El orientador posee el papel de oidor, mediador y
embajador dentro de dicho macro-rol.
Coordinador de recursos. Este macro-rol incluye los roles de diseñador de programas, diseñador,
recopilador o difusor de materiales, y dinamizador de grupos.
Evaluador. Evaluador de necesidades,
evaluador de personas (experto en diagnóstico), evaluador de procesos (analista
de instituciones) e investigador.
Interventor psicopedagógico. Se incluye el rol de terapeuta y experto en intervención
individual, profesor (de asignatura), profesor de apoyo o aplicador de programas
(intervención sobre grupos).
9. ¿Qué competencias debe poner en acción el orientador en cada caso? Clasifícalas atendiendo al modelo de Competencia de Acción Profesional.
Partiendo del modelo de Competencia de Acción Profesional (CAP), el orientador de este centro educativo debe poner en acción las siguientes competencias para llevar a cabo su labor de la forma más activa y valiosa posible. Estas se clasifican en cuatro grandes bloques:
El orientador posee una serie de competencias técnicas, es decir, conocimientos especializados en la disciplina que le permiten dominar las propias tareas de la orientación a realizar en el centro educativo. Por ejemplo: dominar la información sobre estudios y profesiones, así como la base teórica aprendida a lo largo del proceso formativo: estudios, conocimientos en mercado de trabajo, evaluación, diagnóstico, recursos, TIC, etc.
Además, posee una serie de competencias metodológicas que le permiten aplicar los conocimientos adquiridos en su profesión. En concreto, a la hora de solucionar los problemas del alumnado de forma autónoma y flexible. Entre dichas competencias destacar: la competencia investigadora, integrar la teoría y la investigación en la práctica; competencia tecnológica, introducir las TIC en su práctica profesional.
Podemos destacar también una serie de competencias participativas en el orientador. Pues dichas competencias le proporcionan al orientador la habilidad para comunicarse con los usuarios de la entidad educativa, tener una actitud abierta a la comprensión de los distintos puntos de vista de todos los usuarios (alumnos, familias, docentes). Entre las competencias específicas dentro de este bloque, destacar: la competencia interpersonal, un nivel apropiado del lenguaje para comunicarse con el resto de personas de la entidad (usuarios y resto del personal profesional) y lograr una comunicación afectiva.
Y, por último, mencionar las competencias personales. Estas le permiten al orientador obtener una imagen real de sí mismo, actuando conforme a sus propias convicciones, asumiendo responsabilidades y tomando decisiones. Entre ellas, cabe destacar: la ética profesional, demostrar profesionalidad y comportamiento ético en el desempeño de la tarea; desarrollo personal y profesional, mantener una actitud abierta a la formación y al reciclaje permanente y ser consciente de sus capacidades; un equilibrio emocional, tener un control de las emociones para no transmitir inseguridad y nerviosismo a los usuarios.
10. ¿Desde qué modelo de intervención en orientación se puede actuar en cada caso práctico? Además de argumentar la respuesta a partir de sus características, explica las fases, ventajas y limitaciones de dicho modelo.
El modelo de intervención desde el que actúa el orientador, en este caso, es el de counseling. En el proceso de orientación que se lleva a cabo en esta entidad se establece una relación entre dos personas (orientador-alumnado, orientador-familiar u orientador-docente) en la que el orientador presta su ayuda para la resolución de un problema, para proporcionar un asesoramiento que favorezca el desarrollo personal, educativo y profesional del alumnado, o para facilitar determinados cambios en la conducta del sujeto (Álvarez González, 2009).
Entre las características reflejadas en el caso y correspondientes a dicho modelo, podemos citar:
- La existencia de una relación de ayuda personal, directa e individual, pues el orientador proporciona una atención con dichas características a la hora de intervenir.
- Una relación diádica, pues el orientador interviene con el orientado dejando en un segundo plano al resto de los agentes educativos y sociales (docentes, familias, amigos, compañeros). Además, es asimétrica, pues el orientador es el encargado de dirigir el proceso, es decir, el máximo responsable.
- El orientador pretende dar respuesta a un problema o dificultad que ya ha aparecido en el alumnado o que comienza a presentarse en el sujeto (carácter terapéutico o preventivo).
- La ayuda suele partir del orientado y la técnica de recogida de información más utilizada por el profesional es la entrevista.
Las fases que sigue el modelo de counseling para llevar a cabo el orientador la orientación son:
Fase inicial. En esta fase el orientado (alumno, familiar o docente) solicita la ayuda al profesional del departamento. A partir de este momento comienza la relación entre orientador y orientado y es necesario que el orientador comience a crear un clima de confianza entre ambos.
Fase de exploración. En esta fase se procede a la clarificación del problema. Para ello, el orientador lleva a cabo la recogida de información necesaria a través de diferentes técnicas con el fin de establecer un diagnóstico previo al problema del sujeto.
Fase de intervención. Una vez recogido el diagnóstico, el orientador continúa su intervención llevando a cabo un plan de acción para contrarrestar el problema.
Fase final. Es esta fase el orientador pone en marcha el plan de acción planteado en la fase anterior. Una vez aplicado, lleva a cabo una evaluación de todo el proceso.
Las ventajas que encontramos en este modelo y, en concreto, en este caso son: un modelo abierto y flexible en el que se utilizan distintos recursos metodológicos con el fin de ayudar a todas las personas del centro educativo a tomar decisiones y a comportarse de la manera más activa y eficaz. Sin embargo, también nos encontramos con diversas limitaciones, pues la acción se plantea de manera individual y la intervención, únicamente, es directa. Además, el protagonista del proceso es el orientador, aunque el resto de agentes educativos trabajen de forma colaborativa con dicho departamento.
11. ¿Desde qué unidad(es) y/o servicio(s) de orientación se puede abordar la intervención en cada caso práctico?
En este tercer caso se aborda la intervención desde un Servicio de Orientación en el contexto educativo. En concreto, desde el Departamento de Orientación de la entidad educativa Torre-Monte. Los profesionales encargados de dar este servicio son los cuatro profesionales que conforman dicho departamento: el orientador, el especialista en Audición y Lenguaje, el especialista en Pedagogía Terapéutica y el profesor de Formación y Orientación Laboral. Aunque, además, podrán estar abordando su trabajo con la ayuda de un Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica, pues estos equipos prestan su apoyo, entre otros, a los Departamentos de Orientación de los centros educativos en los que se encuentra escolarizado algún alumno con necesidades educativas especiales (NEE) o existan problemas de convivencia escolar.
A nivel general, este caso práctico está muy completo. Ello lo puedo deducir porque mi caso práctico presenta las mismas características.
ResponderEliminarEn mi opinión, lo único que podría destacar de este caso, es que deberías haber relacionado más en profundidad las Competencias de Acción Profesional con el caso práctico. Por lo demás, no puedo añadir nada más.
Me ha gustado la estructura y la forma en la que está redactado, puesto que no se me ha hecho pesado al leerlo y no me he distraído mientras estaba leyendo. Este caso capta bien la atención de lector, lo cual es un punto a favor.
Un saludo.
Me parece que en la resolución de este caso práctico, has logrado todos los objetivos que se proponían, ya que al leerlo me ha resultado completo comparándolo con el mío.
ResponderEliminarA nivel de estructura creo que es coherente y están muy bien cohesionadas las ideas entre sí y con el caso a analizar. Personalmente, no encuentro ninguna carencia, pues al leerlo he podido clarificar aún más las ideas.
Un saludo!
Has conseguido realizar muy buen trabajo Ana.
ResponderEliminarTanto la estructura, como la información que proporcionas son bastante correctas y tienen bastante cohesión entre sí.
Bajo mi punto de vista has hecho un trabajo muy completo.
¡Enhorabuena!
Hola Ana.
ResponderEliminarEste es tu último caso práctico analizado y la información es bastante coherente, está bien organizada e incluso coincide en bastantes aspectos con la que he plasmado yo.
Lo único que yo añadiría es la característica de que la orientación en este caso está compartida entre varios agentes educativos y socio-profesionales, puesto que encontramos al orientador (jefe de departamento), al especialista en Audición y Lenguaje (AL), otro especialista en Pedagogía Terapéutica (PT), y por último, al profesor de Formación y Orientación Laboral (FOL).
Un trabajo muy completo compañera, enhorabuena.